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dic 10

Publicado por mambisa

Por: J. M. del Río

Algunas personas, con el “empujoncito” del gobierno de los EE.UU., andan de alcahuetes por el mundo tratando de desacreditar a la Revolución Cubana, utilizando como bandera la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por la Organización de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.

Si se escucha a esos propagadores de embustes, pareciera que Cuba es el principal violador de todo lo que significa libertad, justicia, valores humanos, derecho a la vida, a la salud, al trabajo, a la libertad de conciencia, a la libertad religiosa, en fin que somos algo así como los discípulos primogénitos de Satanás. ¿Cuál es la razón de ese intento de demonizarnos con esa malsana sevicia, que no para barras en utilizar las más disparatadas mentiras con tal de propagar calificativos irritantes, que después rebotan en todos sus medios de comunicación y que algún que otro medio que se presenta como “objetivo” también emplea, por la fuerza de la costumbre?

La respuesta es muy simple: sígale la pista al dinero. Quién paga manda, dice un viejo refrán, que algunos cumplen al dedillo y cuando se aproxima esta fecha, los dudosamente llamados “opositores pacíficos” del lado de acá del malecón, siguiendo el mandato del que paga, comienzan a calentar los motores y a brindar declaraciones estrambóticas supuestamente “independientes”, proclamándose los súper defensores de la mencionada Declaración, acusando a nuestro gobierno con los mismos calificativos que sus mentores diseñan. Ese es el caso de las llamadas Damas de Blanco, del Camaleón Elizardo Sánchez, de la bloguera, Yoani CIA Sánchez, entre otros.

La vía que principalmente utilizan para eso -claro está que no podía ser otra-: las emisoras de Radio y TV (la TV que no se ve) del gobierno de los EE.UU., creadas en violación de los acuerdos internacionales que regulan las transmisiones radiales y televisivas, única y exclusivamente para atacar a la Revolución Cubana y tratar de propiciar su destrucción. Es como el son del “Toca-Toca” de Adalberto Álvarez y su Son, que se convierte en el son del “Paga-Paga”: el Gobierno de EE.UU. sufraga con su presupuesto la emisora que emite los dislates y paga además a los designados para difundir esos dislates. Extraña forma de proclamarse “Independientes”.

No puede desconocerse que en los últimos tiempos ha cobrado fuerza el uso, por supuesto pagado también, de las nuevas tecnologías de la información para estos fines difamatorios.

A pesar de todo ello, les dimos una buena lección aquellos que estamos comprometidos con el cumplimiento de los verdaderos derechos humanos.

Nos enorgullece conocer que la Revolución Cubana sigue siendo un paradigma para los pueblos del mundo sobre todo lo que puede hacerse en función del “reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, fundamentalmente del derecho a la vida, que de forma indignante se viola hoy por muchos gobiernos que se autodefinen como paladines de los Derechos Humanos, en primer lugar el de los EE.UU. Y como en el barrio no nos chupamos el dedo, si algunos “diletantes” al servicio del imperio, que creen que ejercen la libertad de expresión porque insultan, difaman, descalifican y tergiversan, pretendendieran alterar el orden ese u otro día cualquiera, nosotros sabremos exigir “el respeto de nuestros derechos y libertades que resulten afectados por esos desmanes, que además afectan las exigencias del orden público y la moral de la mayoría”.

Ese Derecho lo ganó el pueblo cubano cuando nos vimos “compelidos al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión” como proclama el tercer “considerando” de la Declaración de Derechos Humanos y con el activo apoyo mayoritario obtuvimos la victoria. Algunos actúan según la paga que reciben, nosotros actuamos por conciencia. Vamos a ver a como tocamos.

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