Etiquetas

, ,

09/06/2012

por  Arnaldo Musa

Cada vez que el pueblo cubano está inmerso en un proceso en el que soberanamente propone y puede elegir libremente a sus gobernantes, recuerdo a mi padre, un libanés, Assad Masjul Saleme (Alfonso Musa en Cuba), quien rechazó los intentos de que se hiciera ciudadano cubano, para no tener que votar por candidato alguno de los partidos políticos de la etapa prerrevolucionaria.

Hoy no se necesita de partido político para que los ciudadanos cubanos nominen sus candidatos para ocupar escaños en las asambleas municipales, posibilidad que sustenta el proceso democrático cubano desde hace 35 años.

Este es un hecho poco publicitado en el exterior y a veces, paradójicamente, no es reflejado inteligentemente en toda su magnitud por la propia prensa cubana, como apuntó no hace mucho en un programa televisivo de la Mesa Redonda el líder parlamentario, Ricardo Alarcón.

Por el contrario, los vericuetos de la campaña electoral estadounidense, la pugna bipartidista por el poder entre el presidente Barack Obama y su principal rival, Mitt Romney, adquieren ribetes de telenovela, donde emergerá triunfador aquel que logre utilizar mejor las sumas multimillonarias de dinero acotadas por diversas vías, de forma abierta o subterránea.

Esto no es la democracia que en alguna ocasión sirvió para liberar a los pueblos del poder de reyes, aristocracia y gobiernos corruptos, aunque siempre con el símbolo de dinero en la frente. Hoy las élites occidentales pisotean todo lo que pueda restarle ganancias.

Y si alguna vez la democracia existió realmente en la sociedad capitalista, ahora es esgrimida como una mentira, un timo de los más ricos.

En las venideras elecciones en Estados Unidos, gane quien gane, mientras predomine el concepto neoliberal, la democracia solo será un enunciado, un simple sustantivo carente de contenido.

Paul Craig Roberst, quien fue secretario adjunto norteamericano del Tesoro, cuestionó duramente al establishment al que sirvió: “El gobierno de EE.UU. y sus títeres de la OTAN han estado matando hombres, mujeres y niños musulmanes en nombre de la democracia. Pero Occidente de por sí, ¿es un bastión de la democracia?”

Todos recordamos que George W. Bush llegó a la presidencia norteamericana gracias a la Corte Suprema y la manipulación de máquinas electrónicas, además de representar intereses especiales que financiaron su campaña.

También es una burla al concepto democrático que, al surgir la crisis mundial, incoada en Estados Unidos, el secretario del Tesoro y ex presidente de Goldman Sachs, Henry Paulson, organizó el rescate de los bancos culpables de la situación y coadyuvó a que no se juzgara a los “ladrones de cuello blanco”.

En cuanto a anteriores comicios en Europa, todos los candidatos se circunscribieron en mayor o menor medida al dictado de los entes económicos predominantes, y quienes triunfaron no difirieron mucho de los derrotados en  lo que a promesas se refiere. Hasta el más progresista tuvo que aceptar desde el inicio lo que la Unión Europea (UE) y los bancos le dictaban. La democracia queda a un lado.

Claro que los votantes intentaron castigar a las cabezas visibles de la crisis existente, problema hereditario muy difícil de resolver mientras haya tanta iniquidad.
Banqueros privados hicieron renunciar a los respectivos primeros ministros elegidos de Grecia e Italia, George Papandreu y Silvio Berlusconi, cuando se negaron a pagar lo que denominan deuda soberana.

El multimillonario italiano, conocido por su rudeza, sibaritismo y ser dueño del equipo de fútbol Milán, no pudo resistir la presión de banqueros  privados y de funcionarios no elegidos de la Unión Europea, mientras Papandreu solo duró diez días después de anunciar que permitiría que los votantes griegos decidieran en un referendo si aceptaban la austeridad impuesta al pueblo desde el exterior.

En España, el pueblo castigó al gobierno de Zapatero por sus medidas antipopulares, dictadas por los mandamás del dinero, pero ahora Rajoy radicaliza las represalias económicas en aras de pagar una deuda a todas luces impagable, a costa del desempleo y la extensión de la miseria a una clase media depauperada.

En fin, mientras en Estados Unidos el gran capital financiero maneja los hilos de elecciones que le permita mantener el poder estatal e institucional y extender políticas neoliberales al resto del mundo, en la calumniada y bloqueada Cuba perfeccionamos la verdadera democracia, y esto es lo que vale.

Anuncios