NÉSTOR GARCÍA

ITURBE 

Es indudable que la situación en Siria cada vez es más delicada. Algunos combates se han están desarrollando en las calles de Damasco, lo que obliga el gobierno realice acciones militares de mayor calibre contra los insurgentes.

La lucha diplomática se desarrolla en la Organización de Naciones Unidas donde una propuesta choca contra la otra y lo que se obtiene en ningún caso es lo suficiente como para darle un cambio radical a la situación de forma tal que el pueblo sirio recupere su tranquilidad.

Estados Unidos y sus aliados continúan insistiendo en el derrocamiento del gobierno de Assad y haciendo todo lo posible porque esto suceda a la mayor brevedad. El apoyo logístico a la insurgencia incluye armamento, dinero, preparación, organización de acciones terroristas, comunicaciones y presión internacional.

Dentro de las acciones que se llevan a cabo contra el gobierno sirio está la guerra mediática, de repercusión en el mundo, gracias al control existente por Estados Unidos y sus aliados en los grandes medios de difusión y principalmente en los países donde sus gobiernos se preparan para una “intervención humanitaria”, que la población de los mismos apruebe, para “terminar con los sufrimientos del pueblo sirio.”

¿Cuáles son los planes inmediatos de la administración Obama? En primer lugar, recuerden que el mismo ostenta el título de Premio Nobel de la Paz, por lo que seguramente esta acción en Siria podría servirle para una segunda nominación a dicho premio, o como es su interés principal, para mostrarse ante el electorado estadounidense como un presidente “duro”, que no permite un país cualquiera quiera determinar su futuro y forma de vida, en contra de la “Seguridad Nacional de Estados Unidos”.

Algunos pronunciamientos realizados recientemente nos ofrecen una idea de lo que podemos esperar en Siria en los próximos días. Andrew J. Tabler, experto en Siria del Instituto de Washington para la Política sobre el Medio Oriente planteó que “Estamos viendo la demolición del régimen e Assad”. La representante permanente de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas, Susan E. Rice, en su discurso en la última sesión sobre Siria del Consejo de Seguridad, planteo que debido a los fallidos intentos de las Naciones Unidas, a partir de ahora los Estados Unidos trabajarán “con un diverso número de países amigos, apartados del Consejo de Seguridad” para presionar al gobierno de Assad. Eso quiere decir, por si no lo han entendido, que con la ONU, o sin la ONU, continuarán con sus planes.

De acuerdo con el criterio del que fuera Embajador de los Estados Unidos en Israel, Martin S. Indyk. “La tarea más urgente en estos momentos es hacer contacto con los generales de Assad para que se pasen al otro bando con sus unidades intactas”. El vocero del Departamento de Estado, Patrick Ventrell planteó la semana pasada, “Nuestro propósito con la oposición es trabajar con ella para que se realice una transición que edifique una nueva Siria.” El contacto con los generales debe realizarlo el Mosaad, o algún elemento actuando a nombre de la CIA. No debe sr muy difícil hacer llegar el mensaje.

Algunos funcionarios de la CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado han estado visitando Turquía e Israel en los últimos días con el fin de organizar las acciones relacionadas con la caída del régimen de Assad. En los próximos días el Secretario de Defensa Leon E. Panetta viajará Israel con el fin de concretar lo discutido la semana pasada sobre las perspectivas de acciones en Siria e Irán por el Asesor Nacional de Seguridad de Obama, Thomas E. Donilon. Ya todo está planificado, solo faltan los últimos detalles, que concretará Panetta.

En la Casa Blanca se están realizando diariamente reuniones de alto nivel para evaluar el desarrollo de los acontecimientos en Siria, donde se analizan los planes de contingencia elaborados para la situación, incluyendo el problema que representan las armas químicas con que cuentan las fuerzas armadas sirias. En algunas oportunidades se ha mencionado la denominación “armas de destrucción masiva” tratando de recordar la solución que se adoptó en el caso de Iraq. Cualquier pretexto es bueno, después no importa que las armas no existan, ya la acción está terminada.

Israel por su parte ya realizó una advertencia al gobierno sirio, de que atacarían si las armas químicas se le suministran a Hezbolá. Paralelamente con esto, ya el Pentágono discutió con Israel las acciones a realizar para destruir las instalaciones militares, aunque se plantea que se está evaluando la conveniencia o no de llevar a cabo dichos planes con el fin de no dar argumentos que pudieran resultar favorables al gobierno de Assad.

Según declaraciones de funcionarios de la administración Obama, el suministro de armamento a los insurgentes está a cargo de Turquía, Saudi Arabia, Jordania y Qatar, como es natural no explican que quién le suministró el armamento a esos países fue Estados Unidos, ni dicen que oficiales de la CIA y el Pentágono están entre los que deciden qué y a quien entregar armamentos, dinero y otros medios.

Dichos funcionarios admitieron que Estados Unidos estaba suministrando a los insurgentes equipos, preparación en comunicaciones, e información de inteligencia. Esto les permitirá coordinar mejor sus acciones, hacerlas más efectivas y conocer los lugares más sensibles donde deben atacar. En fin los que atacan son los insurgentes y los que los dirigen y dicen donde atacar son los militares de Estados Unidos.

El derrocamiento del gobierno de Assad, según los cálculos de los estrategas estadounidenses, pudiera darle ciertas posibilidades a los grupos de insurgentes vinculados con Al Qaeda, que son unos cuantos dentro de los más de cien grupos que están operando contra Assad. Estos grupos cuentan con armas, medios y pudieran llegar a tener en su poder parte del arsenal de armas químicas de las fuerzas armadas sirias, lo que representaría un verdadero peligro para la seguridad de Estados Unidos, tanto en la región como en su propio país.

Este asunto también está incluido en los planes, según manifestó ante el Congreso de Estados Unidos el Almirante William H. McRaven, Jefe de las Fuerzas Especiales, cuando planteo que “Va a ser necesario un esfuerzo internacional para garantizar la seguridad de estas armas cuando Assad caiga, y él caerá”

La guerra contra Siria, una guerra civil, según declaró la Cruz Roja Internacional hace pocos días, se llevará al máximo posible para tratar de lograr los propósitos de Estados Unidos lo antes posible, que están además relacionados con la guerra que se llevara a cabo contra Irán.

Aunque se pudiera aplicar el dicho “Primero lo primero”, no puede sorprendernos de que ambos conflictos se traten de llevar a su clímax simultáneamente. En definitiva ya la guerra comenzó con ambos países y si no van a esperar por las Naciones Unidas para incrementar las acciones en Siria, porqué esperar en el caso de Irán

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