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Abdul Nasser Thabet

Cuando ya toda Cuba, y gran parte del orbe, se saboreaba ante el exquisito menú prometido para la cuarta fase de la Liga de Diamante, vino el balde de agua fría. La Federación Nacional de Atletismo anunció que ¡ninguno de los seis cubanos inscritos en el listado de la justa norteamericana de Eugene, asistirá mañana al prestigioso evento!

No peco de excesivo chovinismo, pero el sexteto antillano era de lujo. Lo más lamentable, a mi entender, resulta el caso de los 110 metros con vallas, pues solo «monstruos» habían comprado el ticket de abordo y uno en especial ya no estará para meter miedo.

Me refiero al vigente campeón olímpico y recordista mundial, Dayron Robles, quien se perderá el show más esperado de la cita diamantina, en donde sí largarán el chino Liu Xiang (as olímpico en Atenas 2004, ex plusmarquista universal y dueño del tiempo más respetable de 2012: 12,97 segundos), así como los norteamericanos David Oliver, Jason Richardson (actual monarca del orbe) y Aries Merrit (rey bajo techo y segundo mejor crono del año: 13,03).

Parecía ser un adelanto de la final que todos esperan en los Juegos Olímpicos de Londres. Al parecer, habrá que cruzar los dedos.

Por suerte, aún hay tiempo para tramitar los permisos de asistencia rumbo a la sexta parada de la lid con nombre de gema, pactada para el 9 de junio en Nueva York. Ojalá nuestro Robles pueda echar raíces por vez primera en los Estados Unidos.

Las discóbolas Yarelis Barrios y Denia Caballero, así como los triplistas Alexis Copello, David Girat y Osviel Hernández también engrosan la libreta de ausentes.
Chispas en Roma

Mientras caen truenos y centellas en esta parte del Atlántico, cruzando el vasto océano refulgió el tercer capítulo de la Liga de Diamante, acaecido en Roma, Italia. Adivinen el notición y su protagonista. ¿Nada difícil, eh?

Hasta un niño de teta podría responder sin temor a equivocarse. En efecto, el supersónico jamaicano Usain Bolt voló en la pista del estadio olímpico capitalino y se impuso con tope para el evento y el año (9,76 segundos). El tiempo fue además el sexto más rápido de la historia.

Tiembla el mundo, y su compatriota Asafa Powell, quien otra vez quedó a la zaga (9,91) del «marciano». Ahora el pulso entre ambos marcha 12 a 1, y ya conocen al dueño del premio gordo.

El hectómetro para damas vio coronarse a la marfileña Murielle Ahoure (11,00).

La doble vuelta al óvalo brilló con la presencia de la matrona olímpica, Pamela Jelimo y la reina universal, Mariya Savinova. Pero ninguna alcanzó el oro. La keniana concluyó segunda (1.58,33 minutos), mientras la rusa llegó tercera (1.58,36). A los más alto del podio escaló la etíope Fantu Magiso (1.57,56).

Con la bala al cuello disparó mejor la descomunal neozelandesa Valerie Adams (21,03 metros). El cañonazo de la monarca universal resultó lo mejor de la temporada y del torneo. ¿Me pregunto qué espera la IAAF para otorgarle el trofeo de atleta más destacada de una temporada? Lleva años dominando sin sombra, ¡y nada!

A tres pasos de la plastilina el público disfrutó la misma película del pasado mundial, celebrado en Daegu, Corea del Sur. La ucraniana Olha Saladukha se doró en la arena italiana (14,75 metros), dejando las sobras para la kasaja Olga Rypakova (14,73) y la colombiana Caterine Ibarguen (14,71).

Pértiga en mano dominó el galo Renaud Lavillenie (5,82) y con la jabalina tiró más fuerte la checa Barbora Spotakova (68,65 metros).

En los 400 con vallas llegó primero el puertorriqueño Javier Culson (48,14 segundos).

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