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Músicos de la Sinfónica Juvenil de Nueva York y la Fundación Spivakov de Moscú ofrecieron aquí un concierto por la tolerancia, como parte del proyecto de los rusos-estadounidenses Kabakov, que llevan sus mensajes de reflexión y paz por diversos puntos del planeta.

La iniciativa artística-educativa del Barco de la tolerancia, gestada por Ilya y Emilia Kabakov, aunó en La Habana a talentosos adolescentes de las tres naciones, quienes interpretaron piezas de la música clásica internacional, del repertorio de Cuba y de Nueva Orleans, la cuna del jazz y del blues.

El dúo de la pianista rusa Dina Ivanova y el oboísta estadounidense Artemiy Cholokyan fue ovacionado por la ejecución de Latin-american dance, de Igor Frolov.

Un cuarteto de violín, viola y cello, a cargo de Joseph Morag, Ausar Amon, Christian Barros y Jake Taylor levantó de sus asientos al público con el Adagio-allegro vivance de la String Quarter no.2, de Félix Mendelsshn.

Especial momento resultó la interpretación del joven trompetista cubano Santiago Ceballos y su versión de Rhapsody in Blue, de George Gershwin.

Para el cierre un ensemble bajo la batuta de la cubana Noila Ortega agrupó a todos los músicos en la Bella cubana, de José White.

El Barco de la tolerancia llegó a esta capital como parte de los proyectos de la Bienal de la Habana, la fiesta de las artes visuales que abrirá sus puertas dentro de solo unas horas.

En cada país los niños pintan en las velas sus visiones sobre la tolerancia y cómo extenderla por todo el mundo.

El proyecto de los Kabakov ha recorrido países como Egipto, Suiza e Italia. En Cuba se izarán mañana los mensajes de los más jóvenes.

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